18 marzo 2011 - www.abc.es
«Wendolin Kramer»

Nadie debería tenerle miedo a la imaginación. Suena a obviedad máxima y a bostezo de mandíbula desencajada, pero leyendo según qué cosas que circulan por estanterías y mostradores, da la sensación de que el kilo de imaginación anda más cotizado que el caviar o la langosta. Y no, no se trata de mentar la imaginación como excusa para andarse por las ramas, sino de la imaginación en bruto. En estado puro. Algo que, lamentablemente, escasea, al menos por aquí, por lo que no deja de ser toda una noticia que una novela como Wendolin Kramer, segundo envite de la escritora y periodista Laura Fernández (Terrassa, 1981), acabe de alunizar en el planeta tierra como recién llegada de... qué sé yo... Krypton.

Bien pensado, tampoco hay tanto de lo que extrañarse: su primera novela, Bienvenidos a Welcome, ya era una delirante epopeya espacial, un pinball de referencias cruzadas y luces brillantes construido como ansiosa y gamberra relectura del Duluth de Gore Vidal que, con sus colores chillones y sus canciones –o, mejor dicho, canción- repetidas hasta la saciedad, no dejaba lugar a dudas: tamaño despligue de ingenio e irreverencia, semejante delirio de argumento extraterrestre, solo podía ser obra de una imaginación desbordante alimentada a base de cantidades ingentes de ciencia-ficción, páginas y más páginas de tebeos, toneladas de Vonneguts, Adams y Brautigans y, en fin, unas cuantas y productivas horas de televisión.

(...)

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